Existe el peligro de otra crisis de la deuda. Aseguró el historiador y politólogo belga Eric Toussaint

Entrevista: Francisco Rodríguez Cruz

Entrevistado: Eric Toussaint

Fecha de la Entrevista: 10/10/2017

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"Más de veinte años después de que el Presidente Fidel Castro planteara la necesidad de crear un Frente Común para el No pago de la Deuda Externa, esa propuesta tiene mayor vigencia aún, porque es soportada por un giro hacia la izquierda de los pueblos de América Latina".

Así piensa el historiador y politólogo belga Eric Toussaint, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) y asiduo participante a estos encuentros de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo.

"En 1985 Fidel y el gobierno de Cuba tuvieron la audacia de lanzar aquella idea, totalmente justificada, a la cual se adhirieron muchos sectores populares del continente.

El problema fue que los gobiernos en esa época, con independencia de alguna declaración aislada, no querían poner en práctica una alternativa", recordó.

"Sin embargo, 22 años después, los pueblos han vivido de manera muy práctica lo que significa la victoria del capitalismo neoliberal y el Consenso de Washington, la dominación de las grandes instituciones como el Banco Mundial, el FMI y la OMC".

También saben qué significan las privatizaciones. "Hay que recordar, razonó Toussaint, que en los 80 la privatización parecía una solución frente a la burocracia y el despilfarro. Ahora hay conciencia de que es una recolonización por parte de las grandes trasnacionales del Norte y también una oportunidad para la clase capitalista local de aprovecharse y dominar".

La deuda pública de los llamados países en desarrollo (PED) está aumentando, y si bajan los precios de las materias primas de exportación, lo cual es muy posible, y continúa el ascenso de las tasas de interés internacionales, podemos regresar a una situación de crisis como en 1982".

El analista basa su predicción en el hecho de que al mismo tiempo que algunos gobiernos han pagado de manera anticipada deudas al FMI, como lo hicieron Argentina, Brasil, México y Uruguay, se están emitiendo nuevas deudas en títulos públicos sobre los mercados internacionales en forma de deuda doméstica. "En América Latina hay un aumento tremendo de la deuda pública interna, que es el doble de la externa", afirmó.

Además, valoró que el mercado bancario doméstico en la región a menudo es dominado por bancos extranjeros, fundamentalmente norteamericanos y españoles. "La deuda pública interna y externa está aumentando con acreedores privados. Por eso diría que, en esta coyuntura, si los gobiernos fueran coherentes, debieran tomar políticas ofensivas, constituir ese Frente Común para el No pago de la Deuda y articular fórmulas para un financiamiento alternativo a través de un banco del Sur".

Señaló también como una asignatura pendiente de las naciones latinoamericanas la auditoría de esa deuda externa, para analizar de manera rigurosa cómo fue utilizado el dinero, cuánto ha sido ya reembolsado y en qué condiciones se contrajo. "Es un ejercicio educativo para los gobiernos, los parlamentos, el poder judicial o la ciudadanía, que ayudará a descubrir o desenmascarar todo el mito de la deuda".

Toussaint sostiene que esa auditoría permitiría demostrar que "la abrumadora mayoría de esas deudas son ilegítimas, odiosas y nulas", y también posibilitaría a los gobiernos fundar en argumento de derecho el repudio de esas supuestas obligaciones.

Al respecto, recordó experiencias de los años 30 del siglo pasado, cuando durante la presidencia de Getúlio Vargas, en Brasil, y durante la Revolución del 33 en Cuba, fueron realizadas estas auditorías. "Esa idea ya funcionó y tiene que volver a ser un instrumento para la lucha política en los próximos años", apuntó.

Como uno de los principales obstáculos en esta batalla por la anulación de la deuda externa, el militante belga consideró "la timidez" al considerar el asunto. "Incluso los gobiernos de izquierda siguen marcados por el fracaso del socialismo del siglo XX en Europa. Y aunque tenemos la propuesta de Hugo Chávez del socialismo del siglo XXI, no se oye a muchos dirigentes políticos hablar en esos términos".

Personalmente, pienso que no hay otra vía que no sea la socialista. Una alternativa de humanizar el capitalismo neoliberal no va a funcionar", concluyó.